Icho

viernes, marzo 2nd, 2012 | Barcelona, Restaurantes

No es justo, lo sé. He estado media docena de veces en este gran exponente de la cocina japonesa de influencia ibérica y no se me ocurre otra cosa que hacer el post el día que me paso a probar el menú 2×1 de los martes…

Restaurant Icho  |  Barcelona

Restaurant Icho | Barcelona

Desde mi primera visita a Icho ha llovido. Fue en enero de 2008, al mediodía, y la anguila con foie poêlé tuvo la culpa de un flechazo inmediato. En estos años han cambiado cosas: se han ido reajustando los espacios, el equipo se ha renovado casi completamente -prácticamente todos a excepción del chef, Yukihiko Shidara, conocido como el maestro Tan-, se han apuntado a la oferta de barras de calidad de la ciudad, se han añadido ostras a la carta… pero la herida de la anguila sigue ahí.


En esta ocasión, mi deliciosa y resbaladiza amiga, el lenguado con espinas crujientes, o el habitual sashimi moriawase -mi favorito en la ciudad, junto a los de Koy Shunka y Wagokoro– se quedaron en el tintero para darle la alternativa a la propuesta económica de los martes, un menú confeccionado para 2 personas, por importe total de 60 euros, bebidas aparte.

Todo da comienzo con el aperitivo del maestro Tan: un sunomono -una ensalada japonesa, don’t panic!– de algas con mejillones frescos, ligeramente picante, de textura firme, cumpliendo su función de activación del paladar.

El tartar de vieira con aguacate llega acompañado de huevas de bacalao y un nido crujiente de patata, todo ello depositado sobre una suave salsa cítrica. Muy meloso, seductor, fue sin duda uno de los mejores de la noche.

Con sus aires mediterráneos, Icho es un restaurante japonés, y el clásico -¿tópico?- sushi no podía faltar. Media docena de makis por cabeza, repartidos equitativamente entre salmón y atún, subiditos de wasabi -¡me encanta!-, con buena compensación pescado/arroz y de impecable ejecución.

Tartar de vieiras  &  Makis de atún y salmón

Tartar de vieiras & Makis de atún y salmón

Entra también el Onsen tamago, uno de los grandes del lugar -y de mi queridísimo Dos Palillos, sin ir más lejos-, un huevo cocido a baja temperatura sobre un caldo dashi, y la complicidad de un yoshino-age -¿tempura?- de cangrejo de cáscara blanda. La idea es ir mojando el cangrejo en la combinación de huevo y caldo, pero reconozco que acabamos reclamamando una cuchara para apurar el caldo sobrante, que los tiempos no están como para desperdiciar un buen dashi.

Los salados acaban con el nikumaki de ternera, un rollito de carne relleno de mozzarella y judía verde, con una sabrosa salsa de sésamo, vinagre y miso. En anteriores ocasiones había probado la misma preparación con ternera wagyu y, el resultado, mal que le pese a mi bolsillo, era claramente favorable a este último.

Acabamos con el mochi de té verde que ilustra la cabecera del artículo. Muy bueno, finísimo, en las antípodas de los engrudos que pueden resultar de este postre si se prepara mal. Diría que me pareció apreciar también un toque de piña.

Onsen tamago  &  Rollito de carne

Onsen tamago & Rollito de carne

Para beber, el Ekam de Castell d’Encús -es que es verlo en la carta y no poder evitarlo…-, una joya de Costers del Segre, un curioso coupage de riesling lleidatà con unas notas de albariño, que se acaba materializando en un delicado pomelo, aterciopelado, lleno de mineralidad y de cierta complejidad.

Prueba más que superada, aunque como me ha pasado en otros locales de alta cuna, pese a las buenas pistas que da este menú oferta, no deja ver todo el potencial de la cocina de Yukihiko Shidara. Para los que hayáis ido por primera vez a Icho aprovechando su propuesta del 2×1 de los martes, que sepáis que os queda un peldaño por explorar, y que tenéis que volver para conocer su goloso cochinillo confitado con crema de calabaza japonesa y aire de tomillo. ¡Y la anguila, que no falte la anguila!


Post written by Daniel Muro

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