Kokotxa

Jueves, Agosto 2nd, 2012 | Restaurantes, Resto de España

Kokotxa está en la Parte Vieja de la ciudad, a apenas 30 metros de la Basílica de Santa María y a un par de calles del puerto. Asomados a su carta en varias ocasiones de nuestras visitas cuasianuales a Donostia, no ha sido hasta este año que hemos decidido conocer por dentro la sala y cocina del Kokotxa de Daniel López.

Restaurante Kokotxa  |  Donostia

Restaurante Kokotxa | Donostia

En apenas 10 años de vida -este año los cumple-, Kokotxa luce galardón estrellado desde hace un lustro y, visto lo visto, una buena colección de turistas ávidos de alta gastronomía vasca que llenan sus cómodas mesas a diario. La recepción corre a cargo de Estela, la mujer de Daniel, que se encarga de la gestión de la sala con la ayuda, al menos la noche de autos, de una joven y agradable camarera.


Apenas hay una docena de mesas, aunque la llegada al unísono de los comensales de varias de ellas causa un pequeño colapso que retrasa unos minutos nuestra botella de agua de bienvenida. No pasa nada, no hay prisa. Y lo compensa un buen salmorejo y, a modo de snack, una sabrosa oreo de aceitunas negras y crema de anchoas.

A compartir el entrante, un fresquísimo tartar de esturión Nacarii del Valle de Aran con mango, aguacate y una fantástica crema helada de pepino para contrarrestar el punto graso. Técnica y equilibrio para un plato perfecto para los suaves calores del verano donostiarra.

Me quedé con las ganas de rodaballo en Elkano, pero lo compensé aquí con el de Daniel. Asado, goloso, con un micropisto de verano y envuelto en un vicioso velo de tocino Ibérico. Me reencuentro con un pescado con el que, a pesar de su precio, no he tenido históricamente mucha suerte.

Tartar de esturión  &  Rodaballo

Tartar de esturión & Rodaballo

Excelente también la lubina, dócil, jugosa, en perfecto punto, con patata trabada con arbequina, cogollo planchado y el contrapunto ácido-dulzón del gel de tomate.

También a compartir, el momento -momentazo- dulce, con unas descomunales torrijas caramelizadas de brioche hecho en casa, con melocotones al vino tinto y sorbete de manzana. Sin atreverme a incluir en la comparativa las de Berasategui, me cuesta recordar unas torrijas que me dejaran con más ganas de bises.

Lubina  &  Torrija

Lubina & Torrija

Regando el acertado ágape, una copa inicial de cava, Alba para más señas, otra del buen albariño Dávila, sabroso, todo un yogur de pomelo hecho vino y, con los postres, una última del dulce sin empalagar Château du Vieux Moulin (Loupiac, Bordeaux).

En los complementos, buen pan y magnífico aceite navarro Alfar La Maja, aromático y con un acusado recuerdo a tomatera.

Al final, menos de 60 euros por cabeza para una cocina moderna, de espíritu evolutivo pero enorme respeto por el producto -muchos lo pregonan pero no son tantos los que lo cumplen- y, en definitiva, una cena impecable en un entorno agradable y una ciudad que no puedo dejar de visitar año tras año.


Post written by Daniel Muro

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