Ca l’Arpa

martes, enero 14th, 2014 | Hoteles, Restaurantes, Resto de Catalunya

Va a cumplirse una década desde que naciera El Rebost d’en Pere, local que rápidamente se convertiría en uno de los referentes de la cocina del Pla de l’Estany y sería galardonado con una estrella Michelin. A principios de 2008, Pere Arpa y Montse Lao decidieron rehabilitar una casa de 1910 y convertirla en el coqueto Hotel-Restaurante Ca l’Arpa. Hacía tiempo que tenía ganas de conocer la experiencia total de este matrimonio bien complementado y Mamá Noel tuvo a bien hacerlo posible.

Hotel Restaurant Ca l´Arpa  |  Banyoles

Hotel Restaurant Ca l´Arpa | Banyoles

Pere hace, por encima de todo, cocina de producto. Eso, obviamente junto a su buena mano en los fogones y la amabilidad de Montse en sala, convierte a Ca L’Arpa en un valor seguro, atendiendo los gustos de los paladares clásicos, pero sin olvidarse en ningún momento de aquellos que buscan combinaciones de ingredientes más atrevidas y técnicas de vanguardia.


Escogimos el menú degustación, a cargo de un quinteto de greatest hits de Pere.

Para empezar, aperitivos a cargo de una gelée de bloody-mary, tostada de fiambre de manitas de cerdo y una rebanada de pan de hígado. Y hablando de panes, espléndido el de la casa, de elaboración propia y acompañado de una muy buena mantequilla salada en perfecto punto de temperatura.

Infalible uno de los grandes clásicos del local, combinando unos filetes de sardina marinados con un meloso puré de garbanzos y el contraste crujiente de las pipas de calabaza. Sin duda, toda una declaración de intenciones de la contundencia de sabores que le gusta exhibir a Pere en su cocina y que nos acompañaría durante toda la velada.

Pero por si habían dudas sobre este punto, se disipan rápidamente con unas extraordinarias manitas de cerdo crujientes, coronadas con foie a la parrilla y un puntito de mermelada de tomate.

Manitas de cerdo en fiambre y con foie

Manitas de cerdo en fiambre y con foie

El caudal de sabor continúa con la cazuelita de vieiras -muy buena cocción- con unas jugosas mollejas de ternera, conjunto si cabe potenciado por la colosal salsa de puerros que servía como nexo entre los protagonistas.

Un leve descanso para las papilas con el lenguado -filete de tamaño medio y buen grosor-, relleno de shitake. Tal vez en otras circunstancias hubiera preferido una variedad de setas más gustosa pero, con semejantes predecesores en el pase de platos, la sutileza le venía bien.

Vieiras con mollejas  &  Lenguado relleno de setas

Vieiras con mollejas & Lenguado relleno de setas

Volvemos al lío con el pichón en dos servicios: en muslo relleno -la mitad de él- y nada menos que una poderosa royal. Lástima que ya a estas alturas del menú, la potencia de sabores y unas raciones generosas, no me permitieron entregarme al 100% a un plato con méritos más que suficientes para ser la estrella de la noche.

Reconozco que hubiera tratado de rebajar un punto la contundencia del menú cambiando alguna elaboración -¿pero cuál?- por otra más ligera, aunque cada uno de los platos era, por sí solo, para disfrutarlo con calma. Puede que, precisamente por estar ya al límite de mi resistencia, me entusiasmaran un poco menos los postres.

Agradable y refrescante por su buen punto ácido, la composición de piña, albaricoque y melocotón la encontré algo falta de punch -¿quizás algo de fruta en un formato más sólido como una impregnación?-, aunque cumplía perfectamente con la labor de limpieza del paladar.

Royale de pichón  &  Piña, melocotón y albaricoque

Royale de pichón & Piña, melocotón y albaricoque

Y cerrando el ágape -no hubo cafés ni petit-fours-, un buen brownie de cacahuete, generoso en chocolate y acompañado de un helado de miel, en lo que podría ser una golosa adaptación del célebre conguito, un snack infantil que triunfa con numerosas versiones entre los chefs de alta cocina.

Regando el repertorio de Pere, Els Bassots 2009, un blanco biodinámico especial -y no sólo por la falta de clarificado ni filtrado-, muy intenso en boca gracias al plátano maduro y las notas de canela, y una sensación envolvente que sin duda le ha ayudado a marcarse 92 puntazos Parker.

En total, unos 90 euros por cabeza para cerrar a lo grande las fiestas navideñas.

¡Un feliz y gastronómico 2014 a todos!


Post written by Daniel Muro

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