Espai Fortuny

Domingo, Agosto 28th, 2011 | Hoteles, Restaurantes, Resto de Catalunya

A falta aún de algunas semanas para las ansiadas -y merecidísimas- vacaciones, llegamos al Hotel Mas La Boella un sábado por la mañana, dispuestos a hacer un fin de semana de desconexión del mundo, esperando disfrutar de una estancia tranquila y aprovechar la coqueta piscina, la sala de lectura y, por supuesto, el Espai Fortuny, restaurante del complejo.

Restaurant Espai Fortuny (Hotel Mas La Boella) | La Canonja

La habitación, la Suite Arbequina, magnífica, enorme, muy luminosa, con ventanales por los cuatro costados y una espaciosa terraza que sirvió de bucólico marco del cuidado desayuno del domingo. Pero no vayamos tan deprisa, antes, la cena del sábado.

La temperatura era agradable y nos sentamos en la terraza de la cabecera del post. En la carta, además del Menú Degustació que probamos, disponen de otro llamado L’Elixir Daurat, más corto, cuyos platos se confeccionan usando las diferentes variedades de aceite que son elaboradas con el fruto de las 400 hectáreas de olivos de La Boella. De hecho, presidió la mesa una botella de su elegante arbequino, que fuimos catando convenientemente con los diferentes panes. Eso sí, para hacer más pura la cata -supongo-, la sal no hizo acto de presencia por sí sola.

Iniciamos la noche con un pequeño entretenimiento a base de chips vegetales y frutos secos y, como aperitivo, una cremosa royal de foie y una pequeña esferificación de aceituna que, aunque lejos de la de elBulli o la del 41º, tenía más que justificado el contexto aceitunero.

Desayuno en la terraza de la habitación  &  Esferificación de aceitunas
Desayuno en la terraza de la habitación & Esferificación de aceitunas

Llegó el primer plato del menú, un micuit de foie apoyado en mermelada de arándanos. En ración muy generosa y correcto punto de temperatura. Bien, aunque para no repetir sabores hubiera sido mejor buscarle una alternativa, bien a este plato o bien a la reciente royal de foie.

Seguimos con las vieiras a la plancha, de pequeño tamaño y conservadora cocción clásica, con un sabroso estofado de sepia y un acertado toque de olivada deshidratada.

El bogavante, fantástico, muy jugoso, fue servido sobre un lecho de escalivada. De lo mejor de la cena, y eso que siempre he considerado este marisco sobrevalorado, mucho más lustroso en caldos y fondos que para el consumo directo.

Micuit de foie con arándanos  &  Merluza con estofado de sepia
Micuit de foie con arándanos & Merluza con estofado de sepia

La merluza, fresquísima, en perfecto punto de cocción, pero con el absurdo desliz de servirla junto al estofado de sepia y el toque de olivada que ya habíamos comido con las vieiras un par de platos atrás. Lástima del error, ya que la merluza hubiera merecido protagonismo por sus porpios méritos.

Más lucimiento de producto con el solomillo de ternera, muy tierno y más sabroso, con una digna salsa de vino, con guarnición de setas y de una parmentier que, pese a ser correcta, desmerecía algo el global del plato. Nuevamente, ración abundante -para mi gusto y capacidad, demasiado para un menú degustación-.

Como pre-postre, un aromático granizado de menta con crema de vainilla que cumplió su fiunción y preparó la entrada de una golosa tarta de Santiago con helado de chocolate y, lo mejor, un ragout de piña que le iba la mar de bien al conjunto.

Solomillo de ternera con setas y parmentier  &  Tarta con helado de chocolate y ragout de piña
Solomillo de ternera con setas y parmentier & Tarta con helado de chocolate y ragout de piña

Así como el servicio del hotel se mostró muy simpático y altamente efectivo, el del restaurante fue algo más frío aunque voluntarioso, con algunas lagunas en la explicación de los platos y la sensación de que la coordinación no era el punto fuerte del equipo.

Todo el fin de semana formaba parte de un señor regalazo, así que no hubo cuenta a abonar, pero para orientación de los sufridos seguidores del blog, el menú elegido se cotiza en la carta a 65 euros por cabeza, bebidas aparte.

En general, muy buen producto, unas cuantas buenas ideas y algún que otro desajuste en cocina y sala.

Esta visita me invita a reflexionar en el tema de los menús. Espai Fortuny puede lucir una notable exhibición de producto y una cocina eficaz y honesta, pero en el formato degustación podrían plantearse quedarse en L’Elixir Daurat -el que combina los aceites de La Boella-, donde seguro se defiende mejor y aporta un sentido al ágape.

Y ojo, en absoluto el restaurante de La Boella es el único que cae en esta trampa -¡malditas modas…!-, ya que quizás no es necesario que todos los restaurantes sobre la faz de la Tierra deban disponer de un formato de menú degustación largo. Entiendo que este formato se justifica más cuando hay un discurso personal, un objetivo gastronómico que deba ser expresado y que pueda ser entendido en ese largo camino, siempre medido y meditado.

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1 comentario to Espai Fortuny

Arola Arts (II) | Estocomo
13 Febrero 2012

[...] contrapunto de piñones y arbequinas, variedad habitual de un viejo amigo, el magnífico aceite de La Boella que nos acompañó durante la cena, dando alegría a un buen pan de coca con tomates. Berenjena [...]

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