Cañete

domingo, junio 9th, 2013 | Barcelona, Restaurantes

El gastrobar sigue de moda. Montbar, Betlem, Bardot, Casa Guinart… Cañete es quizás el más kitsch de todos ellos. Desde hace unos meses, además de su ya conocida barra salpicada de influencias andaluzas -y construida con las vigas del antiguo bar Orgía-, Cañete luce también mesas en un local anexo vestido con aires de bistró.

Bar Cañete  |  Barcelona

Bar Cañete | Barcelona

En esta ocasión, nuestro objetivo fue el bistró, que además de  darle sentido al subtítulo del Bar Cañete: Barra y Mantel, y ofrece propuestas de mayor enjundia y no poca ilustración culinaria. De hecho, aunque sea por encargo, debe ser uno de los poquísimos lugares de la ciudad en los que aún puedes disfrutar de un solomillo Wellington o una langosta roja a la Cardinale.


El Mantel del Cañete tiene carta propia, manteniendo unos pocos elementos del Cañete Barra, pero substituyendo otros, por preparación, más acordes con el espacio.

Anchoas de Santoña  &  Pulpitos con patatas

Anchoas de Santoña & Pulpitos con patatas

Tras aperitivo de la casa a cargo de unos champis ligeramente escabechados, empezamos con un fijo. Sea en Barra o Mantel hay que pasar por las anchoas de Santoña, extraordinarias, en textura y sabor, y de tamaño más bien generoso. Vienen con su buena coca con tomate.

El día de autos en el mercado No había ortiguillas que freir, así que las substituimos por la tortilla de alcachofas y panceta ibérica, acabada en la propia mesa reventando la yema que alberga en su interior -¡cómo disfruto con los acabados en sala!-. Muy golosa, un punto conservadora en sal -la panceta ya la aporta- y con protagonismo bien repartido entre sus integrantes.

Huevo con foie  &  Mollejas

Huevo poché con foie & Mollejas a la brasa

Seguimos con unos pulpitos a la brasa. De tamaño mediano -más bien pulpetes-, perfecto punto de cocción, con resultona textura crujiente en los tentáculos, y el agradable aroma de las brasas. En digno acompañamiento, aunque luciendo menos que los sabrosos cefalópodos, unas patatas michigan.

Probamos también un par de platos fuertes: el huevo poché con foie poêlée y salsa perigord, técnicamente impecable y contundencia en paladar; como las jugosas  mollejas a la brasa, con una delgada costra de mantequilla a las finas hierbas y un innegable toque de cítricos que aligera grasas.

Tartaletas de frutas  &  Esponjoso de chocolate y naranja

Tartaletas de frutas & Esponjoso de chocolate y naranja

Ya en los postres, cumplieron las tartaletas de frutas de temporada, y decepcionó el esponjoso -en realidad, más bien poco- de chocolate con naranja.

Además del agua de rigor, el capricho de un Mauro 2010 (VT Casilla y León), que empezó muy bien y, salvo previsible bache alcachofil, acabó todavía mejor. Con un café, y un servicio esmerado y sin prisas, una cuenta de 130 euros para dos bocas. Probablemente el precio no sea la mayor de sus virtudes, pero la calidad se paga.


Post written by Daniel Muro

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