Gresca Bar

Jueves, Septiembre 7th, 2017 | Barcelona, Restaurantes

Nunca he escondido mis predilecciones gastro. Y Rafa Peña es, sin duda, una de ellas. Durante años he utilizado el restaurante Gresca como ejemplo de cocina, de gestión de sala, de selección de bodega, incluso de menú de mediodía. Ahora, tras la remodelación del año pasado, es también un espléndido wine-bar.

GrescaBar  |  Barcelona

Gresca Bar | Barcelona

Para ello, Rafa anexó el local vecino y aumentó merecidamente los escasísimos metros cuadrados de cocina en los que hacía tantos equilibrios como maravillas. Y así nació Gresca Bar, con su cuidada selección de vinos naturales a copas y una propuesta más bien generosa de magníficos platillos.


Nos sientan en la barra -no lo pido así, lo prometo-, ancha, cómoda, mirador de lujo justo delante del propio Rafa, más arropado que nunca en sus fogones.

Y abrimos con un par de ostras. Tibias, matizadas por la brasa. Buena materia, buena textura y generosa salinidad. Les siguen los boquerones, pequeños, pero el tamaño importa poco si son carnosos y el marinado de limón y sésamo tiene chispa. Y la tiene. Como el blanco de la noche, 3 Porcs, un peculiar proyecto a 6 manos que merece más repercusión de la que tiene.

Fotografío el pan con tomate. No suelo hacerlo, pero su pintaza obliga. Comme il faut! ¿Por qué algo aparentemente tan sencillo no se hace bien en la mayoría de locales?

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Ostras & Pan con tomate

La fresquísima ensalada de calabacín y burrata -¡qué burrata!- se va a la imagen de cabecera por su fotogenia, pero no destaca menos en boca. Perfecto aliño y acertada combinación de elementos bajo el aterciopelado hilo conductor del queso fresco.

Sobre el bikini de Rafa, con lomo ibérico y queso comté, se ha escrito mucho. Pan de molde del Forn de Sant Josep cortado finito, panceta ibérica, un buen lomo y sin escatimar en comté. Se unta en mantequilla y, la clave, un par de días de reposo en nevera que le sientan la mar de bien. Goloso, crujiente, adictivo, se ha convertido en un hit del Gresca Bar, aunque me atrevería a decir que es el único plato de la noche que me veo capaz de reproducir en casa con cierta dignidad.

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Boquerones & Bikini

Rafa borda la caballa. Recuerdo pocas cenas en Gresca sin probarla. La vuelvo a pedir, no puedo evitarlo. Lacada, con agradables matices de soja -muy medidos,  sin esos abusos tan extendidos-.

Triunfan también las mollejas de ternera, tiernas, con ligeras notas de mostaza un una demiglace de nivel. Me acuerdo de Albert Ventura y Jordi Vilà, también mollejeros extraordinarios, y decido que llevo demasiado tiempo sin pasar por Coure y Alkimia. Prometo intentar ponerle remedio, aunque sea en las versiones más informales de ambos.

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Caballa & Mollejas

El fuego lento también nos llama y hacemos un bis con el tremendo buey bourguignon. Meloso, potente, aromático.

Me tendrán que perdonar los puristas, pero lo marido con una segunda copa de Rosso di Gaetano 2015, y es que este elegante tinto natural de 12º del Lacio bien merece el sacrilegio.

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Boeuf bourguignon & Vinos

Y hablando de copas, pasamos al dulce con el peculiar Macabeu Ancestral 2016 de Foresta (Massís del Garraf), fresquísimo, muy mediterráneo, procedente únicamente de mosto flor, y ligeramente espumoso por la continuación de la fermentación en botella.

Dúo de postres para acabar. Cumple el pastel de chocolate, muy correcto, con un finísima capa de bizcocho y acompañado de helado de vainilla. La esponjosa Torrada de Santa Teresa, palabras mayores.

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Torrada de Santa Teresa & Tarta de chocolate

60 euros por cabeza casi a máximos. Gran cocina. Gran barra. Y antes no reservaban, pero ahora sí… Ya no tengo excusa.


Post written by Daniel Muro

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