Mediamanga

domingo, diciembre 24th, 2017 | Barcelona, Restaurantes

Justo al lado de Mont Bar, su propietario, Iván Castro, completó el chaflán de Diputació-Aribau con Mediamanga, otra gastrotaberna de similares hechuras a las de la casa madre, aunque en una propuesta destinada a ofrecer elaboraciones -en teoría, al menos- más sencillas y reconocibles que las de Mont Bar.

Restaurant Meda Manga  |  Barcelona

Restaurant Meda Manga | Barcelona

El local, aun siendo también escaso en espacios, resulta algo más confortable que su hermano mayor. La cocina, obvio epicentro de la propuesta, lo es también del local, expuesta completamente a la vista -y oído- de la práctica totalidad de los comensales.


Somos dos, y nos toca una de las mesas altas. Pequeñitas, pero la correcta cadencia de los platos y el artilugio colgante que aguanta la cubitera de nuestro vino, la hace suficiente.

La panceta ibérica hace tiempo que se vistió con méritos propios de ingrediente gourmet. Aquí sigue explotando sus virtudes en la carbonara que reviste una ostra de calibre medio pero algo escasa de carnosidad.

Una buena burrata, aunque fría en exceso, llega en la excelente compañía del erizo de mar, en una mezcla sencilla que funciona realmente bien.

Ostra  &  Burrata

Ostra & Burrata

Disfruto con el juego de amargos y umamis de la tatin de alcachofas con sardinas y parmesano. En el fondo, cebolla caramelizada cubriendo la buena masa artesana. La mando a la foto de cabecera y admito que intentaremos su réplica -lo más digna posible- en las cenas navideñas de este año.

Otro buen papel de reparto para la panceta, ahora en un curioso resultado, formando parte de la golosa salsa de avellanas, casi un praliné, para aderezar unas tiernas navajas.

Navajas  &  Atún

Navajas & Atún

Tremenda textura en el tartar de ventresca de atún blue finn, el mejor plato de la noche, potenciando la profundidad sápida con la aportación ahumada de la berenjena, y las láminas de rabanito en funciones desengrasantes.

La tarta de limón al plato, en deconstrucción técnicamente impecable, recuerda algo el atrevido concepto del accidentado pastel de limón de Bottura en su Osteria Francescana, aunque le daría una vuelta para complementar las texturas de forma más equilibrada.

Tarta de limón  &  Scherer

Tarta de limón & Scherer

Alsacia en las copas, con el Gewurztraminer 2015 de André Scherer, más ligero de lo que acostumbra esta combinación de zona-variedad.

La cuenta final, de 50 euros por cabeza, no parece descompensada y, la longitud de propuestas de la carta, invita a seguir explorando. Eso sí, reconozco que soy más del proyecto original. Y es que Mont Bar es mucho Mont Bar.


Post written by Daniel Muro

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