Angle (II)

viernes, agosto 16th, 2013 | Barcelona, Hoteles, Restaurantes

Nueva experiencia en el Angle de Jordi Cruz, primera desde su traslado al Hotel Cram de Barcelona, aprovechando el elegante espacio que el Gaig dejó tras su reunificación con la Fonda. No deja escapar la estrella el céntrico hotel barcelonés.

Restaurant Angle (Hotel Cram)  |  Barcelona

Restaurant Angle (Hotel Cram) | Barcelona

Así, el ya mediático jurado de Masterchef puede irse moviendo entre sus casas -Àbac, Angle… y hasta Ten’s- con mucha mayor agilidad, convirtiendo los casi 70 Km. hasta el Mon Sant Benet de Sant Fruitós en unos cuantos minutos Balmes arriba y Balmes abajo.


El local ha sido sutilmente redecorado. Más bien clarificado, como los buenos caldos de Jordi, aplicando más blancos y permitiendo una mayor entrada de luz natural.

Comienza el menú degustación con la versión de Jordi del melón con jamón. Un finísimo obulato a modo de focaccia, sosteniendo el jamón por encima del agua de melón. Tan divertido como técnicamente impecable.

Visto en el exitoso concurso televisivo, el atún y ventresca desgrasada, lacada con una salsa espesada de soja, que aporta sabor sin invadir en exceso el interior del producto. Unos dados de sandía, camuflados entre el pescado, van preparando el siguiente bocado.

Brutales los gnocchis -finísimas esferificaciones– de butifarra del perol a la brasa con pan y tomates. Si esta misma técnica -vistiendo otro plato- brilló hace unas semanas en el menú de Àbac, aquí se aplica con el mismo éxito. La esencia de la butifarra a la brasa en un plato sorprendentemente ligero.

Ventresca de atún  &  Gnocchis de butifarra

Ventresca de atún & Gnocchis de butifarra

También potencia sápida en el ceviche de pez limón, tierno, pero con la consistencia adecuada, con nieve de pepino y cerezas. A mi top cevichil, por encima de algunos locales especializados.

Platazo el del papillote de espárragos blancos con tripa de bacalao, con un buen caldo acidulado sirviendo de nexo entre ellos, y la chispa de las pieles de limón. Montado con mimo por nuestro camarero delante de nosotros, para mejorarlo sólo se me ocurre reducir la generosa ración. La estética del buen montaje ilustra la cabecera del post.

¡Atención, hueveros! Entra la yema curada con ibéricos sobre una base de puré de patata al limón. Una golosa composición, llena de sabor y texturas en contraste. Salvando las distancias, hizo que me acordara del apoteósico huevo de caserío de Don Martín Berasategui

Papillote de espárragos  &  Huevo con ibéricos

Papillote de espárragos & Huevo con ibéricos

Buen punto para la pelaya con cebollas de Figueres, tomates, kumquats y un alioli de citronella que se está convirtiendo en una pequeña firma de los menús de Jordi.

Menos inventos en la carne -pero… ¿por qué?-, con una elegante y correctísima pintada asada con foie-gras, manzanas, pasas y Pedro Ximénez. Buen fondo, buena cocción y una excelente proporción de los elementos que te llena la boca de tradición plenamente satisfactoria. Si me la sirve el malogrado Santamaría o el mestre Gaig, probablemente no tendría reproche alguno, pero… quizás esperaba que Jordi aboradara la pieza cárnica del menú con la actualidad que derrocha el resto del ágape.

Pelaya  &  Pintada con foie-gras

Pelaya & Pintada con foie-gras

Al llevarse mal con el coco mi querida Xocolata, el postre a base del susodicho, con yogur, manzana verde y yuzu, fue substituido por la divertida versión de la Pantera Rosa que ya tuvimos ocasión de disfrutar en Àbac. Me gustó su maridaje con la verema tardana de xarel.lo.

Como colofón, también triunfó otra versión, algo simplificada y menos brumosa, del menú del biestrellado de la Avinguda Tibidabo: la del cacao, plátano, vainilla y el aromático toque del bourbon vaporizado.

Trío de petits-fours con bombón trufado, finísima coca y el lúdico -y ya célebre- pintalabios de Jordi, en este caso de moras, que me gustó más que el de fresas.

Pantera Rosa  &  Cacao, plátano y bourbon

Pantera Rosa & Cacao, plátano y bourbon

En las copas, un maridaje por plato -o casi-, que incluyó copas del clásico entre clásicos Juvé & Camps Reserva La Familia, el godello honesto de Guitian 2011, la untuosa pansa blanca de Marqués de Alella 2009, o la elegancia del Gran Crisalys 2011 de Torelló.

Mención especial para el maridaje de corte joseproquiano de la manzanilla de Sanlúcar del Almacenista con el huevo curado con ibéricos. Y nuestro agradecimiento por la minicata a ciegas sorpresa, propuesta para la pintada con foie. Ocasión perfecta para elegir sin prejuicios entre la corrección riojana del Remelluri 2007 y el balsámico Abadal 3.9 2008 -Pla de Bages, ¿un guiño a los orígenes de Angle?- el cual, a mi modesto juicio, resultó la mejor compañía para el asado.

Con los dulces, el xarel.lo de Llopart Vitis 2012, cuyos afinados matices de flores blancas se llevaron mejor con las fresas de la Pantera Rosa que con la potencia del bourbon.

Servicio correctísimo, cercano pero discreto. En definitiva, más un restaurante gastronómico a todos los niveles que una supuesta casa B de Jordi Cruz. Cocina catalana contemporánea de alto rango. El precio, a 80 euros el menú degustación (sin vinos), también lo es.


Post written by Daniel Muro

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